Iglesia de la Virgen de Tobed

La iglesia de la Virgen de Tobed es una joya de la arquitectura religiosa mudéjar, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931 (hoy Bien de Interés Cultural) y Patrimonio Mundial por la UNESCO el 14 de diciembre de 2001 como uno de los principales ejemplos del arte mudéjar aragonés.

Su construcción se enmarca en el contexto de la conocida como “Guerra de los dos Pedros” que enfrentó a Pedro I el Cruel de Castilla y Pedro IV de Aragón y se levantó según la tipología de iglesia-fortaleza que recogía la influencia de las órdenes militares en la zona, convirtiéndose en un modelo a seguir.

Entre 1356 y 1359 se llevó a cabo la primera fase constructiva, bajo el mecenazgo de la Orden del Santo Sepulcro, levantándose el presbiterio y los dos primeros tramos de la nave. A partir de 1395 o incluso en las primeras décadas del siglo XV, las obras continuaron con la construcción del último tramo de la nave, el alfarje y la decoración pintada del interior. En esta última fase, los trabajos pudieron contar con la intervención de Mahoma Rami, maestro de obras de Benedicto XIII.

La iglesia de la Virgen de Tobed tiene planta rectangular, de nave única con capillas laterales entre torres-contrafuerte y cabecera recta con tres capillas. La amplia nave se divide en tres tramos rectangulares que se cubren con bóveda de crucería y tramos de separación cubiertos con bóveda de cañón apuntado apoyada en las torres-contrafuerte. Sobre las capillas laterales de la nave y del presbiterio se dispone la tribuna o andito.

En el interior destaca su espléndida decoración pintada y agramilada en muros y bóvedas, las yeserías de los vanos, así como los trabajos de carpintería, destacando en este último caso el alfarje del coro alto. 

En el exterior, el templo presenta un aspecto macizo, decorado únicamente en su fachada occidental mediante paños de ladrillo resaltado formando bandas con motivos geométricos y bandas de azulejos. La tribuna situada entre las torres-contrafuerte, se abre al exterior en series de cuatro arcos apuntados, haciendo posible el control visual de la zona y cumpliendo así su función defensiva.

Alfarje del coro alto

El alfarje de la iglesia de la Virgen de Tobed podría datar de la década de 1410 ya que su estructura es característica de las primeras décadas de siglo XV y además presenta el escudo heráldico de Benedicto XIII, el Papa Luna, así como de otras familias emparentadas con este. Su factura se atribuye a la escuela de fusteros de Calatayud, quienes también realizaron los alfarjes de las iglesias de Torralba de Ribota y Cervera de la Cañada, en estrecha relación con el de Tobed.

Funciona como forjado del coro alto situado a los pies del templo y ocupa el ancho de la nave. Está dividido por un arco diafragma que soporta el coro y que crea dos zonas en el alfarje; una interior entre el muro y el arco, y otra que, a partir del arco, vuela sobre la nave a la vez que sostiene el pretil del coro.

El alfarje está compuesto por jácenas y jaldetas que apoyan sobre canes o ménsulas en forma de proa aquillada. En la zona interior se dispone una fila de canecillos, mientras que en la exterior aparecen dos filas superpuestas.

La policromía cubre toda la superficie de la techumbre y el profuso repertorio ornamental cuenta con elementos vegetales, geométricos, epigráficos, figurados y heráldicos.

La decoración vegetal se localiza en diferentes partes del alfarje y muestra un variado repertorio a medio camino entre la tradición mudéjar y el estilo gótico. Entre estos motivos destacan los roleos y elementos vegetales entrelazados, las flores de tres, cuatro, seis y ocho pétalos, las hojas de acanto y otros diseños muy estilizados. Todos estos, sobre fondos de diferentes colores, decoran los papos de las jaldetas, la tablazón y las tabicas, así como la tribuna del coro.

La decoración geométrica se concentra en las tablas de cierre del alfarje, la tablazón, el estribo, los canecillos, los saetinos y la balaustrada del coro. Se trata por lo general de motivos geométricos sencillos que se presentan aislados, formando frisos o rodeando elementos vegetales, epigráficos o figurativos.

Se localizan dos tipos de decoración epigráfica, árabe y gótica. Las inscripciones en árabe decoran algunas tablas del cierre del alfarje y algunas tabicas y son alabanzas a Alá que se encuentran situadas, por lo general junto a inscripciones góticas de alabanza a María. La decoración epigráfica gótica es más abundante y, en su mayoría, se trata de acrónimos de los nombres de María y Cristo, así como la inscripción “Ave María”.

Los elementos figurados presentes en el alfarje corresponden con pequeñas figuras esquemáticas de aves y de un perro, en blanco sobre fondo negro en las tablas de cierre. Destacan sobre todo las cabezas representadas en el remate de los canecillos que en el frente muestran rasgos humanos, mientras que en los laterales presentan volutas, similares a cuernos, de modo que han sido interpretadas bien como carneros o como seres fantásticos.

La decoración heráldica, por su parte, tiene gran importancia en el alfarje, en el que están representados los escudos de la familia de Benedicto XIII así como de otras familias emparentadas con este Papa o importantes en la zona de Calatayud. Aparecen sobre fondo rojo o negro y enmarcados por motivos vegetales. Destacan los escudos de Aragón, del Papa Benedicto XIII, de los Ferrench de Luna, de los Martínez de Luna, de los Heredia, de los Gotor, de los Liñán, así como los escudos de la Orden del Santo Sepulcro y de la Orden de Calatrava.

Carrillón

En el paramento Norte de la iglesia se localiza un carrillón mudéjar que data de principios del siglo XV y que fue probablemente ejecutado, al igual que el alfarje, por la escuela de fusteros de Calatayud. Está compuesto por dos ménsulas de madera con un par de canecillos superpuestos que sostienen un disco de madera con campanas de bronce. Este se hace girar con una manivela accionada con una cuerda desde el suelo. 

Todas las piezas de madera están policromadas. Los canecillos muestran rostros, mientras que el papo y el alzado de las ménsulas presenta decoración vegetal en blanco, azul y rojo sobre fondo negro, además de emblemas heráldicos.

La estructura circular que compone el carrillón se decora igualmente con escudos heráldicos y elementos vegetales de tradición mudéjar y gótica.

Intervenciones

En el año 1771 se llevó a cabo la reparación de los tejados así como el enlucido de los muros del interior del templo.

Entre 1986 y 1991 se procedió al derribo de varios edificios adosados a la iglesia para liberar la fachada primitiva así como otras partes del edificio y proceder a su restauración.

En el año 2001 se llevaron a cabo trabajos de restauración que afectaron a la práctica totalidad del interior de la iglesia de Tobed. En lo que respecta al alfarje, las intervenciones tuvieron como objetivo la limpieza de la superficie, el sentado de aparejo y policromía, la adhesión de piezas fracturadas y la reintegración volumétrica de elementos perdidos, además de la protección final de toda la superficie.

En cuanto al carrillón y otros elementos de madera, se procedió al tratamiento de sus elementos metálicos, a la adhesión de las capas pictóricas así como a la limpieza y protección de las superficies.

Alfarje del coro alto

El alfarje mudéjar de la iglesia de la Virgen de Tobed fue concebido como pasarela para comunicar los dos lados del camino de ronda, inserto en la obra de fábrica de la iglesia-fortaleza, y cumpliendo, por tanto, una función eminentemente defensiva. Sin embargo, algo tan prosaico, no impidió a los carpinteros, pintores y alarifes poner lo mejor de sí mismos en este maravilloso elemento arquitectónico.

Esta “pasarela” se sitúa sobre un arco de fábrica de gran luz, paralelo al muro de entrada al templo. Una parte de su estructura se entrega al muro, y la otra se apoya sobre el arco, sobrepasándole en un amplio alero configurado mediante una sucesión de canes dispuestos unos sobre otros, aumentando así la superficie practicable del alfarje.

Cada una de las numerosas jaldetas del conjunto van apeadas por canes en cuyo extremo se les ha practicado la talla en forma de quilla de barco, tan común en la zona.

Un replanteo minucioso que hace que percibamos al contemplarlo el rigor y el oficio con que se trabajó.

Todo él se pintó con esmero en una acertada combinación de rojos (en el perfil de las jaldetas) y de azul índigo (en las superficies paralelas al suelo: tablazón y parte inferior de las jaldetas). Estos dos colores sirven, a su vez, como fondo para el dibujo vegetal y geométrico aplicado en blanco. Por último, el bisel de cintas y saetinos —pintados con una banda helicoidal— enmarcan cada una de las ventanas de la labor de menado, dando vibración y ritmo al conjunto.

La barandilla de la parte superior del alero, compuesta por una talla que imita arcos ojivales góticos va fileteada con junquillos biselados también con la decoración pictórica de puntos negros. Un remate final, en definitiva, acorde con la gran excelencia desplegada en esta obra.

Carrillón

Llama poderosamente la atención el excepcional estado de conservación del campanile de la iglesia que, construido en madera y entregado al muro del lado del evangelio, seiscientos años después parece recién colocado.

Dos piezas insertas en la fábrica y acabadas en forma de canes con extremos tallados —de nuevo, en forma de quilla y pintadas cual rostros humanos— alojan el eje del carrillón de la rueda de la pequeña campana, que se emplea para la liturgia de la misa.

La paleta de color con la que fue pintado el carrillón es idéntica a la que encontramos en el alfarje, así como el aspecto de las caras antropomorfas de los extremos de los canes. Todo apunta a que probablemente fuera ejecutado por las mismas manos.

Iglesia de la Virgen

Plaza de la Virgen, 16
Google maps:
41.338413, -1.400617

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